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viernes, 13 de febrero de 2009

EDUCACIÓN PREESCOLAR Y LA LIBERTAD DE CÁTEDRA (I)



Luis Fernando Paredes

En México, en el año 2004 el Programa de Educación Preescolar, denominado PEP, abrió, como nunca antes, la posibilidad para la creatividad de los profesionales que trabajan con niños entre 3 y 6 años de edad. Las competencias pasaron a ser el eje de todo el programa y desde entonces, se han escrito muchos libros relacionados con las prácticas educativas del nivel preescolar basadas en competencias, la SEP ha dado múltiples talleres para facilitar la comprensión del enfoque del PEP sin que, a 4 años desde su implementación, las educadoras y las familias comprendan plenamente las intenciones del programa, así como las formas de operarlo, evaluar y, en el caso de madres, padres, abuelos y demás adultos a cargo de la educación de los niños, contribuyan a su desarrollo en el hogar.

Inscribir a lo niños al preescolar es obligatorio; es el inicio de un proceso que termina con la secundaria, y durante y después del cual, somos capaces, primero paulatinamente y después de forma permanente, de encarnar el ideal de educación plasmado en el artículo tercero de la constitución, que busca en el individuo: el desarrollo armónico de todas sus facultades; fomentar el amor a la patria, la solidaridad internacional, la lucha contra la ignorancia y sus efectos: servidumbre, fanatismos y prejuicios; el aprecio por la dignidad personal, la integridad familiar; la convicción del interés general de la sociedad abrazando los ideales de fraternidad e igualdad de derechos. Este ideal demanda un proceso sistemático y paulatino de desarrollo de competencias. Es decir, no basta con nacer para que, de manera natural, vivenciemos los objetivos de la educación en nuestro país; hay que enfrentarnos a un proceso organizado que el estado ha señalado de 12 años, comenzando con la educación preescolar. Resultado de la educación básica, una mexicana o mexicano debiera contar con las competencias para hacer realidad el ideal educativo, y es ahí, en el debiera, donde, dicho muy mexicanamente, “la marrana tuerce el rabo”.

Pero quiero abordar sólo en nivel en donde no la marrana, sino el lechón, tuerce más su ya retorcido pedúnculo: la educación preescolar. Como nunca antes, el nivel preescolar demanda la actualización y formación de las educadoras y educadores, dado que la operación del PEP exige de este nivel educativo, la reflexión profunda y acción constante del tamiz más complicado de todos: la resignificación de la infancia.

En este sentido, el de revisar nuestros paradigmas que orientan consciente o inconscientemente nuestro quehacer profesional, recuerdo mi sorpresa dada la polémica generada por mi afirmación, ante un grupo de aspirantes a la maestría en pedagogía, que los maestros, doctores en pedagogía, en educación y los profesionales de la misma, deberíamos involucrarnos más con el nivel preescolar. Sostuve que las personas mejor preparadas con grados académicos, deberían trabajar también en las aulas de los preescolares, realizando investigación, desarrollando metodologías, etc; puesto que, nuestros estudiantes del nivel medio superior y superior, deben ser competentes para aprender por sí solos- independientemente de las habilidades didácticas del profesor o individuo con más experiencia, información o conocimiento en el campo de estudio en cuestión -. Es que después de 12 años de educación básica, debemos contar con los conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes, (que es lo que conforma una competencia) ser individuos competentes para aprender, para extraer información y conocimiento incluso de quienes no quisieran o pudieran proporcionarlo de una forma didácticamente intencionada. Otro de mis argumentos iba en el sentido de que los objetivos y posibilidades que el PEP ofrece a los profesionales de la educación, para la innovación metodológica y la investigación, - una vez que comprendemos la trascendencia del nivel- , nos resulta inigualable . Fue entonces cuando, la única educadora de preescolar en el grupo, opinó que no era necesario el que un Dr. o Maestro en pedagogía se involucrara en el trabajo del jardín de niños, ya dando clase o dirigiendo un preescolar, puesto que no se trataba de “la educación superior”.

Esta realidad ya es mencionada en el PEP (Pág. 7).

“De este modo – aunque falta mucho por recorrer – paulatinamente se ha superado una visión que minimiza la función de la educación preescolar al considerarla como un espacio de cuidado y de entretenimiento de los niños, carente de metas y contenidos educativos valiosos, o bien como nivel exclusivamente propedéutico. (Esta visión se comparte entre amplios sectores sociales y también, explícita o implícitamente, por sectores de educadoras, lo cual se constituye en fuente de insatisfacción profesional o, en sentido inverso, en factor de justificación de rutinas y prácticas irrelevantes)……En la configuración de las prácticas educativas influyen tanto el programa educativo como las concepciones explícitas o implícitas que las educadoras tienen acerca de los niños, de cómo son y cómo aprenden, la importancia que atribuyen a tal o cual meta educativa, el estilo y las habilidades docentes, entre otros elementos”.


La re – evolución que demanda el programa 2004 de la educación preescolar, nos pone a los profesionales de la educación – no sólo a los que se han formado y forman en las Normales en Educación Preescolar – alertas frente a las posturas de la sociedad en general y de muchas educadoras en ejercicio, en formación y formadoras de otras educadoras, en cuanto a las expectativas de este nivel, a más de 4 años de su reforma.

No hablaré ahora de la dificultad que las y los profesores de las Normales tienen para enseñar el desarrollo de competencias cuando ellas y ellos, en muchos casos al igual que en otras instituciones, no han realizado la metacognición de las mismas docentes y discentes. Sería absurdo negar que todos, en determinadas situaciones somos competentes (poseemos conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes) que nos permiten resolver nuestra cotidianeidad, pero es distinto si hablamos de ser conscientes de la situación que guarda nuestro nivel de competencia tratándose, de enseñar a desarrollar competencias específicas.

La invitación del PEP a adentrarnos en la filosofía y epistemología de la educación desde diferentes frentes y con distintos medios, es reto y deber impostergable a la vez que enriquecedor.

Convencido estoy de que, para romper con el paradigma de que la educación “superior” lo es - en el sentido de superioridad- ante los demás niveles, - y en esta lógica, el preescolar todo tiene que pedirle y poco que aportar- , puede ayudar el demostrar que la educadora de preescolar y demás profesores del nivel, al igual que sucede en muchas ocasiones en la educación superior, pueden ser catedráticos . Ello nos lleva entonces a poder afirmar que dentro del preescolar, de conformidad al PEP, se puede y debe dar la libertada de cátedra.

Pero de ello hablaré en mi próxima entrega, mientras tanto… cogitabundo ando.

"No es grande quien transforma el estado de la materia, sino quien transforma el estado de la mente"
Gabino Barreda

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Aprendizaje Vicario

Somos el Colectivo a Favor de la Infancia


“Lo peor que le puede suceder al ser humano
es que llegue a pensar mal de sí mismo”
Goethe.

El Colectivo a Favor de la Infancia, COFI:
_________________________________________________________________

Es la respuesta de un grupo de profesionales de la educación a la necesidad de una sociedad más justa, en donde sus integrantes sean competentes para tomar decisiones que faciliten la conformación y convivencia de familias más seguras y felices; fomentando en sus integrantes, el desarrollo de las competencias para el pensamiento complejo: crítico, creativo y ético.

Nuestra metodología se basa en la intención educativa que le damos a las artes, al fomento de las competencias para la expresión escrita y hablada y al desarrollo de las inteligencias múltiples desde los enfoques de los derechos de la infancia y el constructivismo.

Guiamos nuestro quehacer por 5 líneas de acción:

1) el trabajo con niñ@s,
2) con maestros;
3) con padres de familia;
4) con la comunidad y
5) la investigación.



Las ciudades en donde tenemos presencia son:

Puebla, Puebla.
Tehuacán, Puebla.
Tuxtepec, Oaxaca.
Orizaba, Veracruz.
Tlaxcala, Tlaxcala.
Distrito Federal


Objetivo y lógica del Colectivo:
_________________________________________________________________

Trabajar para favorecer en todo momento y bajo cualquier circunstancia, la autoestima positiva de la infancia, a fin de empoderarla.
Trabajar con las familias en el fomento de relaciones sanas entre sus integrantes y en la valoración de la cultura de origen.
Fortalecer las competencias de maestros y adultos responsables de la educación e instrucción de la infancia.
Favorecer espacios de recreación familiar fomentando las manifestaciones artísticas y el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación.
Realizar investigación en torno a los puntos anteriores.

El mayor obstáculo para los logros y el éxito no es precisamente la falta de talento o debilidad, sino la falta de confianza en sí mismo, que es originada por la ausencia de una auto valoración positiva del autoconcepto.

La barrera más grande para el amor y la felicidad, es el temor oculto de no sentirse digno de ser amado y ser feliz. El mayor impedimento para la felicidad y el amor es no sentirse merecedores de dichas experiencias. En ello reside la importancia y la necesidad de educar para fortalecer la autoestima, ya que cuando se desarrolla de manera adecuada actúa como “el sistema inmunológico” de la conciencia, pues brinda fuerza, resistencia y capacidad de regeneración al individuo. La posibilidad de auto valorarnos ( positiva o negativamente) es consecuencia de dos hechos básicos relacionados con nuestra especie:

1.- Deviene de nuestra capacidad de pensar, de la cual dependen la superviviencia y el dominio que tengamos del ambiente.
2.- También tiene su raíz en la necesidad de dar un uso correcto a la conciencia (estado de ser consciente, de pensar sobre cierto aspecto de la realidad); esto es, saber elegir adecuadamente asumiendo la responsabilidad por los efectos de nuestras elecciones.

Cómo nos sentimos respecto a nosotros mismos (lo que pensamos de nosotros y el valor que le damos a esos pensamientos y sentimientos) afecta, desde un enfoque de sistemas, directa y decisivamente a todas las esferas de nuestra vida, reflejándose en la manera en que experimentamos nuestra realidad y en la forma en que nos comportamos con los demás pero, sobre todo, con nosotros mismos.

El derecho a la experiencia de sentirse bien consigo mismo es potestad del niño y del adulto; por su naturaleza es intransferible y por su impacto, es de vital importancia para la construcción de relaciones sociales sanas. Aseguramos que, si se trabaja a favor de que los individuos que conforman una familia posean un autoconcepto positivo, es para que sepan, quieran y puedan establecer relaciones sanas entre ellos, y se facilite la experiencia de amar, ser amados y la felicidad; de esta manera, siendo la familia la célula de la sociedad, se contribuye al establecimiento de un tejido social sano, que de cabida a la paz necesaria para la vivencia de una democracia en la que todos participen.

Por lo tanto infancia, reconocemos el deber social de favorecer al desarrollo de las competencias necesarias para la construcción de un autoconcepto positivo, no sólo en la infancia, sino en los adultos que han crecido sin ello. Pensar sobre uno mismo es la actividad que permite la construcción de nuestra autoestima, de ahí que existe una relación directamente proporcional entre el desarrollo de las competencias para el pensamiento de alto nivel: crítico, creativo y ético y la conformación de la autoestima positiva. A mayor pensamiento de alto nivel, mayor autoestima positiva.


Al desarrollarse el Pensamiento de Alto Nivel o Pensamiento Complejo

Se incrementa la Autoestima Positiva

Se incrementan y mejoran las Relaciones Familiares

Se incrementa la percepción de la experiencia del amor y la felicidad

Favoreciendo un tejido social sano.



“Lo mejor que le puede suceder al ser humano
es que llegue a pensar bien de sí mismo”.
COFI.