DIALOGOS CON FELIPE MATIAS VELASCO
EL VIRTUOSO AMANTE DE TUXTEPEC
Tercera parteQuien está en la mar: navega; y opina quien está en tierra.
Refrán popular
La Guelaguetza en el cerro del Fortín ha concluido, también la representación en el zócalo de la ciudad. Algunas familias harán todo lo posible para que su hija forme parte de la próxima delegación, y ojalá, tal como sucede con todas las demás delegaciones del estado, sea una bailarina quien diga los poemas de Felipe: “Buenos días Oaxaca” y “Flor de Piña”, - como ya sucedió en 1996, cuando la representación de la delegación estuvo a cargo del profesor José de Jesús Fernández Pérez , quien no ostentó narcisismo -. Mientras ese tiempo se da, Felipe sigue de fiesta, en su propia Guelaguetza, esa que ha llevado durante 70 años, una fiesta en donde comparte su tiempo y su gusto de estar vivo.
Felipe me dice que sus amigos del mercado están contentos por la publicación de estas conversaciones; le digo que buscaré platicar con la gente del barrio, y me advierte que algunos le hablan con cierto respeto, pero otros puede que digan, al más puro estilo cuenqueño: “¡a ese cabrón hijo de la chingada lo conozco desde hace mucho!”. Sin embargo, le digo a Felipe, que ya explicó en sus poemas, que en esta tierra cuenqueña, el cabrón es de cariño y por lo otro, pues también.
Felipe nos ha dado una excelente noticia esta semana, un amigo le ofreció editar sus libros tan pronto los tenga, eso acelera los trabajos con el enorme gusto de poder compartirle al pueblo el sentir y decir de Matías.
En esta ocasión, el vecino del barrio de la Piragua nos habla de sus orígenes vinculados a la navegación y la carpintería, de la tentación de una posible herencia en Europa frente a una muda “h”, y de la razón por la que considera se quema la basura en los patios Tuxtepecanos.
Disfrute usted de los diálogos con el virtuoso amante del sotavento oaxaqueño.
Hay tres clases de individuos: los que viven,
los que mueren, y los que están en la mar.
Refrán popularLuis Fernando Paredes Porras¿Y de qué fuentes bebió su abuelo para ser como fue?
Felipe Matías VelascoNo conocí al bisabuelo… mire mi bisabuelo era portugués, y mi abuelo hablaba maravillas de su papá… yo siento que de él.
El abuelo nació en isla Madeira, sí, en islas Madeira… porque allí había un astillero en donde construían barcos y todo, pero él quiso internarse sobre el Papaloapan, que la vida de los pueblos era casualmente en el agua, en el río; y aquí formó su astillero, ahí donde están ahora los cocos; ahí buscó gente que aprendiera y fíjese que hubo una dinastía grande de elaboradores, ya no de barcas grandes, acá eran botes, chalanes, chalupas, ¡la familia Parra!. Fueron todos carpinteros, de rivera, se les llamaba a los que hacían esas embarcaciones; mi papá, algunos tíos… eran dos o tres familias, era la dinastía de constructores de barcas aquí en Tuxtepec, gracias a ese viejito que se llamó Justo Mathias ( sin acento); nada más que como no hablaba bien el español, cuando fue a asentar a mi abuelo, el que escribía a mano, pues oyó “Mathias” (sin acento) y ha de haber dicho, “este bruto no sabe”, y le puso Matías. Y ahí hasta el día de hoy somos Matías, y yo orgulloso y me gusta mucho ¡que sea Matías!, ¡más mexicano todavía! Porque una ocasión mi hermano vino de estados unidos, mi hermano allá vivía, se comunicó con los familiares y vino acá ¡a exigirle casi a mi papá! que arreglara sus papeles para que apareciera el apellido Mathias. Y le decía “papá, quien te esta diciendo que son personas muy pudientes y te vayan a heredar algo el día de mañana, lo que le correspondía al bisabuelo, ¿no?”. Y dice mi papá, “no hijo, fíjate que no, porque desgraciadamente lo que falta es una h, y la h es muda, no vale nada, así que no, y bueno pues háganlo ustedes”.
Y él ( el hermano ) corrigió todo; y me recuerdo que me dio mucha risa porque cuando se fue a Europa a conocer a los parientes y a ver que tal capital era ( se ríe) el que tenía…
LFPP
¡Que castillo había de por medio!
FMV
¡Sí!, regresó a México, para estar con nosotros unos días, ¡pero no habló nunca del viaje!; y la noche que ya se iba, estábamos cenando y le dice mi papá:
- Oye hijo ya te regresas a Nueva York y no nos has dicho nada de los familiares
- Ya no te preocupes papá… ¡están más jodidos que nosotros!
¡Se imagina lo que íbamos a pagar acá arreglando papeles, pagando multas, porque eso sucede ¿no? y entonces dice mi hermano: “no, no vale la pena están más amolados que nosotros”.
LFPP
O sea que, por la sangre de Felipe Matías hay genes de marinero…
FMV
¡Sí, sí como no!
Yo tengo mucha poesía que habla del río, de la vida de los marineros, de todo esto.
LFPP
El marinero tiene mucho tiempo para observar también la mano de Dios en la inmensidad del océano…
FMV
¡Claro! Mi abuelo hablaba precioso a veces… su manera de explicar la vida del río era preciosísima decía… muy como … tenían una claridad muy grande de las cosas y las decían con la misma claridad así…

LFPP
¿El lenguaje de Dios, es el lenguaje de la naturaleza para Felipe?
FMV
¡Claro que sí!, por medio de la naturaleza va uno platicando con él, sabiendo tantas, tantas cosas. Yo siento que es casualmente el diccionario en donde encontramos las palabras adecuadas para saber lo que nos dice…
LFPP
En ese sentido, ¿los poemas a los pueblos cercanos a Tuxtepec es como ir dialogando con Dios?
FMV
Ah sí, esa es mi costumbre eh. Que bueno lo tocamos y usted no me va a decir loco (ríe); porque yo en las noches ya que me acuesto, empiezo a platicar con él. Me imagino que lo tengo sentado a un lado de mi hamaca, ¡porque yo no uso cama eh!, toda la vida hamaca… y platico, le cuento todo, como estuvo en el día… que bueno que me pusiste freno para no faltarle a fulano… que bueno que me proveíste de la comida de hoy padre, espero que mañana no me la niegues… que bueno que me permitiste darle de comer a mis perros y a muchos hermanos que no tienen ¿no? Entonces, esas son mi platicas.
LFPP
¿Es un balance diario?
FMV
Todos los días, todos los días, yo creo que por eso no siento ni pesada la vida, ni pesados mis pensamientos, nada, siempre me siento muy ligero de todo.
LFPP
¿Y cómo es la presencia de Dios la presencia de Dios con la cual platica Felipe? ¿Es antropomórfica, es viejito o simplemente es una energía… cómo le gusta imaginarlo?
FMV
Yo me lo imagino … es una energía, que fluye ahí cerca de mi y es a la que yo le estoy diciendo y se que capta perfectamente todo lo que yo le digo.
No, no a mi no me han influenciado los cuadros de calendario, no, no, no, no. Mi abuelo casualmente me decía: “no hijo, no sabemos si tenía los ojos azules o café y alguien dijo ¡azules! y ya lo vemos con los ojos azules o lo que sea, o por la raza; pero no hijo, tú en tu mente imagínatelo como tú quieras… y ese es Dios”, me decía.
Mi abuelo en su juventud fue músico, tocaba clarinete como en la banda de aquí en la casa de la cultura, y siempre me día así:
-Cuando quieras apaciguar tu espíritu hijo, tus necesidades que no tuvieron solución ¡oye música!
Y en ese tiempo pues oíamos la radio. Había un programa muy bonito de música selecta a medio día y me decía “ponlo hijo, ponlo, escúchala”; muy bonita música, muy tranquila y se llamaba “música de sobremesa” y todos la oíamos y efectivamente como que… nos calmaba ¿no?
La otra vez le escribí a la maestra Conchita algo, como ya ve que ella ama a la música, toca el piano y ella habla maravillas de su piano, dice que es el instrumento más completo, más hermoso de cuantos existen… y le escribí eso de “la música es”, se llama … y ahí le voy poniendo todo lo que yo creo que es la música, y concluye diciendo: “la música es Dios” … porque yo me acordé que mi abuelo así me decía.
LFPP
¿Será que su abuelo, Felipe, también sabía que la música también puede calmar hasta a los animales?
FMV
¡Ah claro! Al decírmelo él es que él lo había experimentado.
En casa hubo vitrola y entre los discos que dejaron… ya ve que de chico uno decía “abuelo ¿por qué compraste ese disco que no nos gusta?”. Era música muy selecta, muy bonita, nosotros escuchábamos música popular; y ahora después digo, no pues tiene razón, y él ponía su música y ahí estaba dándole cuerda a la vitrola y oyendo…
LFPP
¿Y esa vitrola dónde quedó, qué fue de ella?
FMV
Desgraciadamente cuando uno es nuevo, no le toma el valor a las cosas ni piensa que ese instrumento o ese aparato va a hacer una reliquia dentro de tantos años ¿no? En casa ha habido cosas muy valiosas y gracias a Dios se han salvado algunas. Tengo un nivel, pero ¡lo más precioso que se pueda imaginar de mil setecientos y tantos!, el bisabuelo lo trajo de Portugal, que era de su papá.
Tengo la sierra de vuelta rústica, esa que se conoce como sierra de san José … ¿si la conoce?
LFPP
No
FMV
Bueno, esa tiene un centro, un palo acá y otro acá…la sierra…y para que la sierra se tense muchos le metían una reata y un torniquete para irla estirando. La de mi abuelo no, esa era como un tornillo arriba y ahí la tengo. Tengo todos los cepillos hechos por el bisabuelo, eran de madera y él le mandaba a hacer el fierro y todo para trabajar.

LFPP
¿Y a dónde la gustaría que pararan esos instrumentos?, porque llegan otros jóvenes, otros nuevos y…
FMV
Tengo la esperanza de que haya un lugarcito cuando se edifique el museo, para que la juventud conozca cómo era la herramienta de hace mucho tiempo.
A mi me gusta mucho ver el gramil, el gramil es un aparato que sirve… ¡era rústico completamente! Se usaba para poder rayar una tabla y que la raya fuera exactita. Más golpe y la raya era más delgadita, o menos golpe y la raya la hacían más ancha, y por ahí iban serruchando.
Le digo, ahora que lo veo, ¡haasssu, cuánto valía esto! … ¡o cuanto vale! … y antes tiraba uno todo; mi abuela decía: “quema eso” (se ríe).

LFPP
Hablando de quemar y dando un salto al Tuxtepec actual, ¿por qué se quema tanto en los patios tantas cosas?
FMV
Bueno, primeramente no sabemos que ese humo nos perjudica. Y yo siento que nuestra ignorancia … yo lo veo en personas que a veces me equivoco que tienen cierta cultura, cierta preparación ¿no?
El otro día vi a una dama… yo recogí un libro, de unas leyendas de la Chinantla fíjese … ya medio quemadón … ya fui le eche agua y me lo llevé, y ahí tengo todo eso. Entonces le digo “no queme usted esto, esto vale mucho señora”. Bueno, pues el otro día ella fue con el nieto a pedirme una leyenda; le digo:
- “¿se acuerda del libro?…bueno mire, de ahí le voy a dar esa leyenda”
- ¡Como Don Felipe!
- Sí, de ahí
- Es que yo no sabía, es que ya había mucha cucaracha, mucho trebejo.
Mire, así era el artero de libros (señala un montón con las manos); ¡ella no se fijó que cosa quemó! Yo mejor los regalo o los dono ¿verdad?. Un libro viejo ¡es un tesoro!. Uno piensa que deben tener las pastas bonitas, brillosas…hasta los acomodan para que llegue usted y diga “¡ahssuuu, que gente tan culta!”, ¿verdad? … pero buenos, ya viejitos no los quieren… ( se ríe).
Continuará…
"No es grande quien transforma el estado de la materia, sino quien transforma el estado de la mente"
Gabino Barreda